Poemas de Pedro Bonifacio Palacios


A la libertad

¡Salud, primavera, princesa encantadora!
saludo engrandecido las gasas de tu velo;
ya orlan tus vestidos el argentino suelo.

A tus pies
Nocturno canto de amor
que ondulas en mis pesares,
como en los negros pinares
las notas del ruiseñor.

Adios a la maestra
Obrera sublime,
bendita señora:
la tarde ha llegado
también para vos.

Avanti
¡Avanti!

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:

Ayer y hoy
I
Humilde como el voto del creyente,
bendito como el ángel de mi guarda,
tímido, solitario, romancesco,

Castigo
Yo te juré mi amor sobre una tumba,
sobre su mármol santo!
¿Sabes tú las cenizas de qué muerta
conjuré temerario?

Decimas
I
Yo soy flor que se marchita
al sol de la adversidad,
el arbolito en mitad

El drama del calvario
Giró el genio en derredor
después de pisar la cumbre;
y una fantástica lumbre
llenó a la sombra de horror:

El soñador
Le aserraron el cráneo;
le estrujaron los sesos,
y el corazón ya frío
le arrancaron del pecho.

En un abanico
Si con la masa doliente
de mi corazón herido
pudiese hacer un tejido
perfumado y transparente,

Flores a mi
I
Ayer me diste una flor,
una flor a mí, señora,
que no consagré una hora

Hijos y padres
I
Como la lluvia copiosa sobre el suelo,
como rayo de sol sobre la planta,
como cota de acero sobre el pecho,

Intima
Ayer te vi... No estabas bajo el techo
de tu tranquilo hogar
ni doblando la frente arrodillada
delante del altar,

La cancion de un hombre
Me pides versos y quiero,
sin pomerme ni quitarme,
para tu bien demostrarme
tal como soy, todo entero.

La yapa
Como una sola estrella no es el cielo,
ni una gota que salta, el oceano;
ni una falange rígida, la mano;
ni una brizna de paja, el santo suelo,

Letanias a jesus
I
Jesús de Galilea
para mí no eres Dios,
eres sólo una idea

Lo que yo quiero
I
quiero ser las dos niñas de tus ojos,
las metálicas cuerdas de tu voz,
el rubor de tu sien cuando meditas

Moltissimo piu avanti ancora
Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
en esa frágil cárcel de las fieras,

Molto piu avanti
Los que vierten sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes;

Molto pui avanti ancora
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su verdadero ser, tras el tocado:


Olvidate de mi
Siempre en la ida este fatal pasado,
Siempre el recuerdo de este amor conmigo,
Que debiera olvidar y no he olvidado,
Que quiero maldecir, ¡y no maldigo!...

Pasion
I
Tu tienes, para mí, todo lo bello
que cielo, tierra y corazón abarcan;
la atracción estelar ¡de esas estrellas

Piu avanti
¡Piu Avanti!
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,

Sin tregua
I
Al clásico del compás establecido
para cantar las cosas soberanas:
invocando al amor y al buen sentido,

Verano
Velado por fulíginos elásticos de llamas,
con galas y atavíos y aromas turbadores,
de ignotos lares llega con áureas oriflamas,
el príncipe verano, custodiado de amores.



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