Poemas de Nicolas Guillen


A veces
A veces tengo ganas de ser un cursi
para decir: La amo a usted con locura.

A veces tengo ganas de ser tonto

Adivinanzas
En los dientes, la mañana,
y la noche en el pellejo.
¿Quién será, quién no será?
—El negro.

Cancion
¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera!
(yo, muriendo.)

Canto negro
¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo

El abuelo
Esta mujer angélica de ojos septentrionales,
que vive atenta al ritmo de su sangre europea,
ignora que lo hondo de ese ritmo golpea
un negro al parche duro de roncos atabales.

El agua del recuerdo
¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del recuerdo
voy a navegar.

El negro mar
La noche morada sueña
sobre el mar;
la voz de los pescadores
mojada en el mar;

Fusilamiento
Van a fusilar
a un hombre que tiene los brazos atados.
Hay cuatro soldados
para disparar.

Mariposa
Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera

No sé por qué piensas tu
No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo,
si somos la misma cosa
yo,

Primavera a la vista
Pulida claridad de piedra diáfana,
lisa frente de estatua sin memoria:
cielo de invierno, espacio reflejado
en otro más profundo y más vacío.

Una fría mañana
Pienso en la fría mañana en que te fui a ver,
allá donde La Habana quiere irse en busca del campo,
allá en tu suburbio claro.




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