Poemas de Martin Adan


Escrito a ciegas
 ¿Quieres tú saber de mi vida?
 Yo sólo sé de mi paso,
 De mi peso,
 De mi tristeza y de mi zapato.

La mano desasida
Y yo me moriré porque no me basto.
Pero tú vives, Machu Picchu,
Piedra que se está en su alto.


Mano vacía
Poesía, mano vacía...
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del día...

Quarta ripresa
–La que nace, es la rosa inesperada;
La que muere, es la rosa consentida;
Sólo al no parecer pasa la vida,
Porque viento letal es la mirada.

Quinta ripresa
—Recién aparecida, änsïosa,
Ciega, no mira sino su alma extensa...
La forma ardiendo... lista a la defensa
De su apurada candidez, la Rosa.

Sesta ripresa
—La rosa que amo es la del esciente,
La de sí misma, al aire de este mundo;
Que lo quees, en ella lo confundo
Con lo que fui de rosa, y no de mente.

Settima ripresa
-- Pues ninguno venía, la hermosa
 Se dispuso a esperar a lo divino;
 Que no cura de tiempo ni camino,
 Sino que está esperando y es la Rosa.

Todo lo ignoras
Todo lo ignoras porque eres de piedra,
Todo lo ignoras porque es otro el día;
Todo lo ignoras porque es otro el río
Y sigue siendo así todavía.



DiarioInca.com
© 2007 - 2017
Hecho en Peru