Poemas de Juana de Ibarbourou


Ansia de amor
Soy hija de llanos. Nunca vi montañas,
Hace pocos años que conozco el mar
Y vivo soñando con raros países
Y vivo acostada del ansia de andar.

Bajo la lluvia
¡Cómo resbala el agua por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda,
y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
Llueve, llueve, llueve,

Cual la mujer de lot
Un perfume de amor me acompañaba.
Volvía hacia la aldea de la cita,
bajo la paz suprema e infinita
que el ocaso en el campo destilaba.

Despecho
¡Ah, qué estoy cansada! Me he reido tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.

El dulce milagro
¿Que es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

La cita
Me he ceñido toda con un manto negro.
Estoy toda pálida, la mirada extática.
Y en los ojos tengo partida una estrella.
¡Dos triángulos rojos en mi faz hierática!

La espera
¡OH, lino, maduro, que quiero tejer
Sábanas del lecho donde dormirá
Mi amante, que pronto, pronto tornará!
Con la primavera tiene que volver.

La higuera
Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises,
yo le tengo piedad a la higuera.


La hora
Tómame ahora que aun es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aun es sombría

La invitacion
Si vieras qué cama tan suave es el pasto
Cuando recién nace, verde claro y húmedo!...
Parece que uno durmiera entre panas.
El plumón del bosque se me antoja el musgo.

La promesa
¡Todo el oro del mundo parecía
diluído en la tarde luminosa!
Apenas un crepúsculo de rosa,
la copa de los árboles teñía.

Lo que soy para ti
Cierva,
Que come en tus manos la olorosa hierba.
Can,
Que sigue tus pasos doquiera que van.

Pasion
¡Oh! No es, no, mi carne, la que sufre el martirio
Es mi alma, mi alma tan blanca como un lirio
A veces, y otras veces, como una brasa, roja,
La que sufre la angustia y toda se deshoja.

Rebelde
y bajo tus miradas de siniestro patriarca
las tímidas y tristes, en bajo acento, oren.

Yo iré como una alondra cantando por el río

Te doy mi alma desnuda
Te doy mi alma desnuda,
como estatua a la cual ningún cendal escuda.

Desnuda con el puro impudor

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