compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter

Poemas de Charles Baudelaire


¿qué dirás esta noche, pobre alma solitaria?
¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria?
¿Qué dirás, corazón marchito hace tan poco,
A la bella, a la buena, a la adorada


A la muy querida, a la muy bella
A la muy querida, a la muy bella
Que llena mi corazón de claridad,
Al ángel, al ídolo inmortal,
¡Salud en la inmortalidad!

A la que es demasiado alegre
Tu cabeza, tu gesto, tu aire
Como un bello paisaje, son bellos;
Juguetea en tu cara la risa
Cual fresco viento en claro cielo.

El enemigo
Mi juventud fue sólo tenebrosa tormenta,
Por rutilantes soles cruzada acá y allá;
Relámpagos y lluvias la hicieron tan violenta,
Que en mi jardín hay pocos frutos dorados ya.

El extranjero
-¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime,
a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
-Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo.


El perfume
Lector: ¿Alguna vez, por suerte has respirado
Con morosa embriaguez, con avidez golosa
El incienso que invade la nave silenciosa,
O el pomo que de ámbar un tiempo fue colmado?

El vampiro
Tú que, como una cuchillada;
Entraste en mi dolorido corazón.
Tú que, como un repugnante tropel
De demonios, viniste loca y adornada,

El vino de los amantes
¡Hoy es espléndido el espacio!
Sin freno, ni espuelas, ni brida,
Partamos a lomos del vino
Hacia un cielo divino y mágico.

El yo pecador del artista
¡Cuán penetrante es el final del día en otoño! ¡Ay! ¡Penetrante hasta el dolor! Pues hay en él ciertas sensaciones deliciosas, no por vagas menos intensas; y no hay punta más acerada que la de lo infi

La belleza
Bella soy, ¡oh mortales!, como un sueño de piedra,
Y mi seno, que a todos siempre ha martirizado,
Para inspirar amor a los poetas medra
A la materia igual, inmortal y callado.

La destrucción
El demonio a mi lado acecha en tentaciones;
Como un aire impalpable lo siento en torno a mí;
Lo respiro, lo siento quemando mis pulmones
De un culpable deseo con que, en vano, porfío. <

La pipa
Soy la pipa de un escritor:
Dice bien claro mi pergeño
De cafre, que tengo por dueño
Un refinado fumador.

Los gatos
Los amantes fervientes y los sabios austeros
Adoran por igual, en su estación madura,
Al orgullo de casa, la fuerza y la dulzura
De los gatos, tal ellos sedentarios, frioleros.

compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter

Siguenos en Facebook



DiarioInca.com
© 2007 - 2017
Hecho en Peru