LEYENDA DEL RÍO MANTARO

Cuenta la leyenda que una princesa Inca, quien sufría una decepción amorosa, se fue a las alturas de las pampas de Junín para olvidar sus penas de amor.

En esa tristeza, empezó a derramar gotas de lágrimas, que fueron convirtiéndose en un lago por acción del dios Wiracocha.

Cuando rebalsó, salieron hilos de agua, como si fueran de plata, convirtiéndose en pequeños riachuelos que empezaron a descender por la cordillera de los Andes.

Pero el dios Wiracocha vio al pueblo triste, porque sus tierras eran áridas y no había comida, por lo que decidió convertir al pequeño riachuelo en un río grande, para que regara sus campos, y de esta manera hermoseara el valle del Mantaro.

Hecho que sirvió para consolar a la princesa, que se repuso de la pena sufrida.
Jugaban los peces alegres en el río, dando gracias a los dioses por tan hermoso regalo; el resto de los animales, de igual manera, estaban felices por la abundancia de comida generada por el río.

LEYENDA DEL RÍO MANTAROLos pobladores del valle se emocionaron, y contentos empezaron a sembrar papa, oca, maíz, mashua, habas, y ya no pasaron hambre.

Llegando al valle del Mantaro se encargó de tejer una alfombra verde, con árboles de guindas, eucaliptos, molles, cipreses, flores como rosas, geranios, margaritas y claveles.

Pero, ay de aquel día que se ponga furioso, entonces arrasará con todo: plantas, animales, casas y cuanto encuentre a su paso, y no habrá nada que lo detenga.

Qué alegría nos brinda el valle del Mantaro, porque debido a su presencia se riegan los campos.

Los niños alegres y felices juegan en la orilla, mientras sus madres lavan la ropa cantando sus alegres huaynos.

¡Oh!, río Mantaro, eres fuente de inspiración de compositores, poetas, cantantes.
Testigo de muchas tragedias y alegrías, que sólo tú sabes.

El río Mantaro es también fuente de progreso porque nos proporciona la energía que mueve el Perú.


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